Le asustan los ruidos, y también la tranquilidad,
Le gustan los mimos, pero respira en soledad.
Sólo una vez, pudo reírse de su contradicción, y de volar como si fuera un pez, que ahora camina cumpliendo una misión.
Sólo una vez pudo aguantarse de querer existir logró burlarse del sentido común y de las cosas que no saben morir.