Sueño I

Mi sueño empieza cuando yo hablaba con ella, que estaba hermosa, y me contaba del colgante que caída de su cuello, que le pertenecía a su madre, que aquel día no estaba junto a ella.
Yo estaba vestida con un vestido de rojo bombé, que me ajustaba en la parte superior y bajaba bien suelto. Tenía un tull negro bordado por sobre el vestido que caía liso hasta unos  buenos centímetros por arriba de mi rodilla. Llevaba puesto un saco de lana negro, que hacía que me picaran mis brazos, no era muy largo pero se supone que hacía frío. Tenía puestos, también, zapatos de charol muy brillantes, se puede decir que por demás, pero sin nada en especial, ni taco, ni moños. Zapatos sencillos. Mi pelo, rubio -claro- y bien lacio, atado atrás en media cola, con una hebilla que dejaba caer unos pocos pelos por sobre mi cara, mi flequillo suelto, pero no del todo. 
Al no llevar cartera, descubro mi tableta de chicles de menta-por supuesto- en mi escote. Pasan unos minutos en los que yo masticaba mi chicle, lo suelto en una servilleta, por lo que me doy cuenta de que tenía puesta gran cantidad de base que la había manchado de un color amarronado. Yo estaba con un vaso de bebida en mis manos, no tenía bien en claro qué era lo que estaba tomando.
La gente, que por algún motivo el cual no sé era de estatura media/baja estaban todos bien vestidos, pero no llegué a advertir ninguna cara extraña. En el sueño, todos resultaban ser amigos de ellos, porque no había ningún familiar, y todos eran solteros, ni una familia. Lo cual era extraño.