Lo mismo de antes, lo extrañaba. Por Dios! y de qué manera.
Vivía pensando en él, y en qué feliz era, qué hermoso que era y qué hermosos momentos vivían juntos. Pensaba en la forma en que él la cudiaba, en que la mimaba. La forma en la que la había besado. Como se habían despedido a través de la puerta de rejas.
Pensaba también como podía ser que la semana fuese tan larga y los fines de semana tan cortos. Quería ser más grande, quería terminar el colegio y fugarse, jugarse con él.
Quería escapar de todo lo que los restringía. De todo, quería irse solamente con él y olvidar todo pasado que hubiese podido haber.
Por otro lado se preguntaba exactamente en qué momento había dejado de pertenecerle su subconciente, y había empezado a pertenecerle a él... no lo sabía, la verdad. Creía que había sido a su tiempo, con muchas palabras, besos, con recuerdos que quizás nunca jamás olvidaría. Había cumplido sólo un año con él, mucho para su corta cantidad de años de vida.
Había costado, pero los dos hicieron a un lado todos sus prejuicios, sobre todo ella. Y tiraron con mucha fuerza. Ahora no lo podía creer, despierta soñaba con él, dormida también, cuando no soñaba despierta, nada más lo pensaba.
Se dió cuenta que ya no vivía sólo por ella, ahora también lo hacía, y respiraba por él.

Gal