Una historia simple. 1

Tengo muchas historias que contar. Que mirando un árbol, mirando un pájaro. Mirando el piso o el techo se me viene a la cabeza. La que viene ahora es una historia corta, principio, final, nudo... todo lo que una historia requiere. Sé que mi escribir es sencillo. Que no so de palabras complicadas. Es que la lectura complicada hace que una persona se ponga más a comprender qué dice que a minar su denotación. Alguna palabra que otra complicada, pero básico: Historias simples.-

El comienzo va desde que nos conocemos. Nos conocimos y bien no sé cuando. Pero nos quisimos desde ese momento, o algún otro que no me acuerdo. Eramos unos amigos espectaculares de los más unidos. Nosotros eramos geniales, vivíamos riéndonos. Creo que todo empezó a cambiar ese día que sin querer nos dimos un beso. Nos reímos como siempre, dijimos 'qué asco' y así fue nuestro primer beso. Yo tenía pareja, y él también! y no nos importó porque había sido sin querer. Y seguimos nuestra vida. Al parecer él no siguió tan así su vida como yo. Resulta que el muy inoportuno se puso colorado y nos interrumpió la fiesta de vida que llevábamos. Nos seguimos queriendo, siempre siempre. Pero él ya no era el de antes. Entonces me empezó a caer mal, pero MUY mal. O sea qué necesidad de sentirse 'raro' con un beso? Fue algo que no entendí.
Entonces fue que nos peleamos.
Y desde entonces, yo lo odiaba como la mejor. Y el sufría y sufría. Y bueno, yo no quería nada con él. Pero resulta que no se qué vueltas de la vida hizo que un día, plena jornada laboral, me lo cruzara. Habían pasado añares, puedo decir 6 o 7. No tenía más novio para ese entonces. Y el me odiaba totalmente. Resulta que estaba impresionantemente atractivo. Era demasiado 'hot' por así decirlo. Con mi mejor cara de póker, creyendo que seguía loco por mí, encaré para su lado. Entonces me lo choqué 'accidentalmente'. Cómo me dolió el asco significativo de su mirada! No me dolía algo así desde hacía muchísimo tiempo.
Sentí un rechazo impresionante. Y entonces me empezó a caer mal. 'Es un pelotudo' pensé.
Entonces, pasadas dos o tres semanas. Me llega un mensaje de texto: 'Seguimos teniendo un par de amigos en común, si te das cuenta quien soy, contestame'.
Desesperada la mina contestando como una loca: 'Si, pero no quiero hablar con vos'. Porqué hice eso? No se. No se. A lo que recibo una contestación: 'Yo tampoco, igual'.
No había cambiado. Era el mismo de siempre. Y en un atisbo de esperanza, le contesté 'Te extrañaba, gil!'. Entonces empezamos a hablar otra vez. Mensajito que va, llamadito que viene, 'cafecito el lunes' dijo, 'tecito el martes' agregué. Y una cosa llevó a la otra y acá estamos. Ayer fui a visitarlo.
Me preparó una cena genial. Supe de su vida, me gustó como había modificado su modo de hablar. Me empezó a hacer cumplidos, de todo tipo. Desde que lindos ojos hasta lo que la imaginación de. Entonces nos miramos a los ojos, y mientras nos decíamos cosas más lindas inimaginables, nos acercábamos de a poco. Muy lento, muy de a poco. Parecía que ese medio metro eran diez kilómetros. No acababa más aquel espacio. Entonces cuando eran diez centímetros la distancia que nos separaba, comenzamos a cerrar los ojos, los dos pensando en más que un beso, pensando en más que más poco a poco sonreímos, y poco a poco juntamos nuestros labios.
'QUÉ ASCO!!' escucharon los vecinos desde la vereda.

_____________________________