Necesito una clara descarga. Desde el día en que esta ciudad se convirtió en lo que ahora es nada fue lo mismo. La gente está desesperada, quiere comer, quiere tomar agua, quiere vestirse, quiere ir al baño, quiere bañarse, lavarse los dientes, las manos y no puede. Tiene toda su casa cubierta en esta especie de agua-petróleo que nos tiene hartos a todos. El día de la inundación, no veía más allá de mi barrio. Mi barrio -mejor dicho, mi cuadra- tuvo de mi mano unos 60cm de agua dentro de cada casa. Eso significa que, las cosas de la planta baja, salvo que hayas podido prever 7 horas de tormenta, navegaron por toda tu casa.
La mano de enfrente tuvo entre 80cm y 1,20m de agua. Eso significa una planta baja completamente arruinada.
Cuando todo empezó vimos asustados que había explotado una YPF, que casualmente era una de las más grandes de la ciudad. La lluvia, se había convertido en lluvia ácida.
Estuve teniendo pesadillas, no había caído en la realidad de lo que pasó. Ayer caminaba por la calle y nada más quería llorar. No lloré, porque salí para hacer cosas, no para llorar. Salí para ayudar.
Familias enteras quedaron sin casa, familias enteras fueron encontradas muertas en sus autos. Bebés debajo de autos, personas mayores encerradas en sus casas, con sus perros.
Miles de personas fueron evacuadas. Y yo dormí caliente en mi casa, en mi cama dándole asilo a mis vecinos, pero no más que eso.
Me levanté ayer a la mañana con mi 3er día consecutivo de pesadillas y bajé esperando poder contarle a mamá y así descargar. Mamá se puso a llorar, fue increíble, se puso así por la gente de afuera, por gente que no conoce, por gente que necesita todo, porque no tiene nada.
Me decidí a que tenía que ir a ayudar. Nada de lágrimas.
Cuando llegué a la parroquia estaba lleno de chicos, chicos que no entendían la magnitud de lo que pasaba que se quejaban de los que iban a pedir, que se reían y se quedaban charlando.
La gente suele ser muy desagradecida y muy ventajera pero yo no pensé jamás en que éstas personas iban a ser así. Increíble la desilusión que me llevé cuando la gente se llevaba miles de cosas, sin sentido, porque les gustaban, veían la ropa y pedían por color, POR COLOR!!!
Intento relajarme pero no estoy durmiendo bien, siento que necesitan ayuda y estoy cansada de sentirme inútil. Hoy fue imposible, me levanté toda la noche, que me corrían, que el agua salía negra, que agarraban a una amiga...
Tengo amigos que perdieron absolutamente todo, que no pueden vivir más en sus casas, que el agua les llegó a 2 metros de altura y que no tenían planta alta, que tuvieron que irse de sus casas, que ser rescatados, que tiraron la mitad de sus pertenencias, que tienen gente desaparecida, o muerta y es gente que no lo merece.
Mi casa está llena de olor, tenemos que tirar sillones y sillas, y los muebles del baño también, fueron tres días de un trabajo realmente arduo, pero... qué importa al lado de lo que le pasó a los demás?
Los políticos se están llenando la boca echándose culpas unos a otros cuando lo que no entienden es que no se pueden lavar las manos. A nivel municipal, provincial y nacional (aunque dudo que nuestra señora presidente hable para apoyar a La Plata, sino que va intentar destruir a la provincia en sus monólogos) los gobernantes tienen que hacerse cargo, tienen que mirar un poco al rededor, dejar de mirar el propio ombligo y el propio bolsillo y darse cuenta, que si todos se empiezan a echar culpas entre todos, al final, igual que siempre, nadie va a tener la culpa. Señores, esto es culpa de cada uno de nosotros por contaminar una ciudad que normalmente es tan hermosa, y hoy está tan devastada y de los políticos por permitir edificaciones que no hacen al drenaje correspondiente en la ciudad. Ni los ciudadanos a los políticos, ni los políticos a los ciudadanos. TODOS y por eso ahora tenemos que trabajar de la misma manera para ayudar, entre todos.
La mano de enfrente tuvo entre 80cm y 1,20m de agua. Eso significa una planta baja completamente arruinada.
Cuando todo empezó vimos asustados que había explotado una YPF, que casualmente era una de las más grandes de la ciudad. La lluvia, se había convertido en lluvia ácida.
Estuve teniendo pesadillas, no había caído en la realidad de lo que pasó. Ayer caminaba por la calle y nada más quería llorar. No lloré, porque salí para hacer cosas, no para llorar. Salí para ayudar.
Familias enteras quedaron sin casa, familias enteras fueron encontradas muertas en sus autos. Bebés debajo de autos, personas mayores encerradas en sus casas, con sus perros.
Miles de personas fueron evacuadas. Y yo dormí caliente en mi casa, en mi cama dándole asilo a mis vecinos, pero no más que eso.
Me levanté ayer a la mañana con mi 3er día consecutivo de pesadillas y bajé esperando poder contarle a mamá y así descargar. Mamá se puso a llorar, fue increíble, se puso así por la gente de afuera, por gente que no conoce, por gente que necesita todo, porque no tiene nada.
Me decidí a que tenía que ir a ayudar. Nada de lágrimas.
Cuando llegué a la parroquia estaba lleno de chicos, chicos que no entendían la magnitud de lo que pasaba que se quejaban de los que iban a pedir, que se reían y se quedaban charlando.
La gente suele ser muy desagradecida y muy ventajera pero yo no pensé jamás en que éstas personas iban a ser así. Increíble la desilusión que me llevé cuando la gente se llevaba miles de cosas, sin sentido, porque les gustaban, veían la ropa y pedían por color, POR COLOR!!!
Intento relajarme pero no estoy durmiendo bien, siento que necesitan ayuda y estoy cansada de sentirme inútil. Hoy fue imposible, me levanté toda la noche, que me corrían, que el agua salía negra, que agarraban a una amiga...
Tengo amigos que perdieron absolutamente todo, que no pueden vivir más en sus casas, que el agua les llegó a 2 metros de altura y que no tenían planta alta, que tuvieron que irse de sus casas, que ser rescatados, que tiraron la mitad de sus pertenencias, que tienen gente desaparecida, o muerta y es gente que no lo merece.
Mi casa está llena de olor, tenemos que tirar sillones y sillas, y los muebles del baño también, fueron tres días de un trabajo realmente arduo, pero... qué importa al lado de lo que le pasó a los demás?
Los políticos se están llenando la boca echándose culpas unos a otros cuando lo que no entienden es que no se pueden lavar las manos. A nivel municipal, provincial y nacional (aunque dudo que nuestra señora presidente hable para apoyar a La Plata, sino que va intentar destruir a la provincia en sus monólogos) los gobernantes tienen que hacerse cargo, tienen que mirar un poco al rededor, dejar de mirar el propio ombligo y el propio bolsillo y darse cuenta, que si todos se empiezan a echar culpas entre todos, al final, igual que siempre, nadie va a tener la culpa. Señores, esto es culpa de cada uno de nosotros por contaminar una ciudad que normalmente es tan hermosa, y hoy está tan devastada y de los políticos por permitir edificaciones que no hacen al drenaje correspondiente en la ciudad. Ni los ciudadanos a los políticos, ni los políticos a los ciudadanos. TODOS y por eso ahora tenemos que trabajar de la misma manera para ayudar, entre todos.