valoración de la historia

me planteé borrarlo, de todos lados.
borrarlo sería negarlo, de todas maneras negarlo
y lo que algún día te hizo bien es algo de lo que se aprende, nada se borra porque el recuerdo siempre está
recuerdos excelentes, que se pasan de buenos, recuerdos amargos, de todo tipo.
lo que te hizo bien, se aprende, no se borra
a veces se extraña la manera de reír que teníamos juntos, a veces casi no me la acuerdo
haber dejado tanto tiempo atrás y pensar y pensar, llegar a plantearte si fueron años para nada y darte cuenta que aprendiste miles de cosas, que fueron años vividos a pleno, que fueron años amados, que fueron años en donde tu experiencia te llevó más allá, donde te formaste, te hiciste quién sos, creciste como alguien que es muy poco probable que cambie, años en donde tus convicciones se afirmaron, en donde tus boludeces se agrandaron o disciparon (dependiendo cuales), donde elegiste, bien o mal, aprendiste a elegir, con miedo, o sin él, aprendiste a discriminar entre opciones. dejando huellas quizás imborrables en algunos corazones, dejando otras que se las llevará el viento o el tiempo -quién sabe cuál va más rápido o efusivo-; darte cuenta que todo cumple un ciclo, que ésto fue parte de ese todo. aunque lo recuerdes siempre con alegría
por nada del mundo me gustaría que se borre el recuerdo, que alguien lo manche
llegué a plantearme si fue tiempo que jamás recuperaría, pero entendí que yo lo elegí, y si fue así (y claro que lo fue), fue por algo.
ese algo era hermoso, era increíble, a veces replantearte porqué se terminó todo, y entender que no te imaginás en otra realidad que en la de tu presente ahora.
no se llama confusión, ni se llama tristeza, ni se llama nostalgia
se llama valoración de la historia