El personaje

Salió de la facultad, estaba anocheciendo, y como todos los días fue a la parada de siempre a esperar el colectivo. Como todos saben no suelen alterar sus recorridos.
El micro levantaba más y más gente cada cuadra. Se empezaba a amontonar el aire, se tornaba dificultoso respirar para todos y especialmente para este personaje que tenía cierta manía con los lugares cerrados. Por suerte siempre se ponía cerca de una ventana. El colectivero marchó tres, cuatro cuadras.  Cuando hubo levantado suficiente gente como para que quedasen todos incómodos (hasta los que tenían asiento), se dio vuelta y con una voz muy serena dijo: "Tranquilos, solamente vamos a dar un paseo". No sabía porqué ni qué tampoco, pero el personaje había comprendido.
Todos abordo se habían alborotado, empezaban a gritar, algunos peleaban, la madre con su hijo lloraba, los viejos se agarraban las rodillas o las muñecas esperando lo peor.
El personaje de esta historia miró el pánico a su alrededor y decidió saltar por la única ventana que tenía a su alcance, los gritos de terror cubrían su cabeza y sus pensamientos como para que se le ocurra algo mejor (como por ejemplo sacar al colectivero del volante).
Fue así que saltó y cayó en el medio de la calle 7 y 46 del centro de la ciudad de La Plata. Las luces... estaban cortadas, la gente... había desaparecido.
Y el micro también.