Tuve que realizar un trabajo final, y me encontró hoy mientras ordenaba archivos en la computadora. Fue referido a la corrupción y aunque fue más extensa, su conclusión terminaba de esta manera:
[...] Guardo la esperanza de que no todos sostenemos
las mismas banderas, que existieron y existen aquellos quienes no quieren
permanecer adormecidos, aquellos que luchan por lo que creen más justo,
aquellos que en los pequeños actos también demuestran que no existe una
necesidad de amigarse con la corrupción, basándome en los derechos que sí se
logro afianzar, y posteriormente hacer respetar, por los que el pueblo
verdaderamente luchó, radicada en aquellos que deciden no tomar ventaja de las
situaciones por más tentador que luzca el éxito fácil, y en que tenemos la
posibilidad de crear un sistema capaz de afrontar las consecuencias de la
corrupción, en todos y cada uno de los términos de desigualdad que genera.
La tranquilidad del
pueblo no puede permitir que se genere la corrupción entre nosotros ni hacia
nosotros, como si no existiera un estado de derecho, y mucho menos (y es mucho
peor) si este estado de derecho efectivamente existe.