La verdad

No, la verdad es que no me levanto pensando en vos. Ni me desvelo ya imaginando escenarios donde podamos encontrarnos.
No me vuelo la cabeza intentando descifrar lo que tu mente quiere que la mía entienda por tus silencios. Ya no me siento traicionada por la indiferencia ni me duele el corazón.
Ni tampoco me cosquillea el pecho al sentir tu nombre, ni me quedo diez minutos por la mañana como antes esperando que llegue tu "buenos días" a la caja que brilla frente a mi cara.

En un momento pensé que era infinito y después me acordé como dicen los que saben que "nada es para siempre". Que realmente no lo es porque otros lo dijeron antes, "efímeros": eso es lo que seremos. No me afecta hoy por hoy que aparezca la pesadilla del doble tilde azul, que me enseñaste a valorar como el desinterés más fuerte hacia mi persona.

Mas allá de todo entendí por suerte que la realidad recorre otros caminos ahora, la realidad es mas real. Es lo que vivimos, sentimos y respiramos.
Va más allá de lo que elijo y comparto día a día para que todos vean. Más allá de los filtros a la verdad, a través de las imágenes que nos regalamos como el pan de cada día.

No, es la verdad, no me siento enamorada, no me siento acompañada pero tampoco me siento sola.
Parecía eterno en sus inicios, todo. Pensé era eterno, primero pensé que éramos eternos, después el enojo, después la soledad, pero la verdad me equivoqué y dejé de esperar, dejé de pretender, de exigirte(me) cosas; a nadie ya le exijo nada gracias a que trascendí la barrera de "no le importo a nadie" y cambié la óptica para pensar "no me importa a mí nadie".

Quizás fue en esa madrugada cuando mi cabeza lo vió desde afuera, como un ajeno, como una vieja amiga que supo ser la única y forzada espectadora del aborrecible show que fue mi mente todo ese tiempo, que dejé que me hable tras bambalinas y que me avise que me tenía que amigar con mi nueva yo.
Y quizás esa misma madrugada decidió algo en mi interior (probablemente porque no podría ya soportar un momento más dentro mío), y convino avisarme que esa era la verdad que la sabía hacía tiempo pero esperaba con ansias que lo entendiera sola.
Mi cabeza entonces fue fría y fue calculadora y avisó en las oficinas de producción del corazón que si yo lo deseaba, ese buen día podía ser ya (y se me curó el ánimo y también la vida y me levanté a vivirla con más ganas que nunca).