Qué linda la gente que te da un beso fuerte y sonoro en el cachete, qué linda es si aprieta segura la mano. Más linda se pone la gente cuando camina firme en cualquier escenario.
Que linda es la persona que canta en la calle, en el bar, en la ducha y a los gritos; de las entrañas, para el mundo y para sí y porque sí. Esa gente que se palpa verdadera sin esfuerzo es linda. Transparente, sencilla, es linda.
Esa gente que aunque sea por el rato vale la (no)pena escuchar.
Es linda la gente apasionada, esa que te cuenta mucho de lo que le gusta porque le gusta de verdad. Que puede pasarse varios minutos hablando sin darse cuenta, porque se le encendió la chispa en las ganas y se desinhibe por completo, que te cuenta lo que siente y hace que lo sientas dentro, dinámico y sutil; qué linda es si hace que lo puedas ver con lujo de detalles desfilar, como una danza de emociones.
Es linda la sensación de encontrar alguien que sabe no tener vergüenza si lo que le surge es admirar, es linda la gente cuando le surge amar.
Esa gente que te aisla unos cuantos minutos de tu alrededor sin esfuerzo es linda.
Esa mirada que te hace temblar las rodillas es linda, esa mirada que sabe decir es linda. Es que, la gente que tiene la virtud de tener la mirada viva, es linda.
Qué linda es la gente que sonríe cuando te saluda.
Y la que te hace sonreír mucho más.