Todo

Hace unos días me robaron un pedacito de ganas y me robaron un pedacito de felicidad.
No se si me lo sacó primero de un tirón el chico cuando lo miré a los ojos tan faltos de esperanza, o si me lo sacó después él mismo, cuando se llevaba nuestras cosas a fuerza de arma.
"Se llevaron todo" decía mi vieja, "Hija, tenía todo".

Una semana entera soñé con todas las consecuencias posibles. Soñaba con un disparo en una pierna. Y me despertaba.

De chica me gustó creer en las realidades alternativas, y divagar un poco con que en verdad los sueños no son más que nosotros mismos espiando a nuestros dobles en sus respectivas dimensiones.
Me divertía mucho pensarlo, pero esta noche no, porque el disparo fue en el hombro, y tengo el insomnio asegurado.

En el silencio de la madrugada varias de esas noches me levanté sintiendo que mis sueños eran realidad. Pasaban segundos hasta que me daba cuenta que en verdad no. Hoy fue disparo en la cabeza y sentí como se me iban las ganas de vivir en un arrebato.
Abrí los ojos, transpirada, exaltada y jadeando como los pichichos abandonados. No quería seguir espiando.

Me tranquilicé y me acordé de ella llorando, y diciendome que le habían sacado sus cositas y entonces me di cuenta.
Era ella quien me lo dijo. 
Eso no lo había soñado.
Y entendí de mi suerte. Lloré un poquito y me apuré a ir a su cama, estaba respirando tranquila, le dije muy rapidito: "todo no, má", y me dormí.