Esos besos sin ropa, esos que se desinhiben si se pasaron de copas.
Esos besos que dicen más de la cuenta, esos verborrágicos, que avergüenzan.
Esos besos al café, a un lujoso desayuno, esos besos antes que libro alguno.
Esos besos a volver al pasado, esos besos al atardecer en verano.
Esos besos al día de la primavera. Esos besos como ley primera.
Esos besos a una larga noche de sueño.
Prefiero esos besos a los que me ofrezca cualquier otro dueño.