Un día, cuando estés un tanto distraído alguien se va a dibujar en tu retina, alguien que no está ahí. Sólo ese segundo te va a tomar descubrir que tenés pegados e inherentes a tu persona esas texturas, esos aromas, esos silencios o melodías compartidas.
De repente, te va a abrazar la extraña y alucinante capacidad de cierta gente para grabarse a fuego en la memoria si supieron aislarte en un suspiro o en un jadeo, o en el respirar a la par y en sintonía.
Alucinante capacidad la de esos seres que van desprevenidos por la vida, sin imaginarse que gracias al tiempo que supieron regalar, dejaron impreso un instante eterno, en algún lugar de tu inconsciencia.
Es que, a lo largo de ese segundo, vas a poder ver a ese alguien tan dibujado como tangible frente a tu nariz. Sólo ese mismo segundo para que se te ponga jodido distinguir lo real de lo no-real y que todo te lleve un poco a pensar e imaginar, y romper las leyes de la física; a cruzar el espacio, para dar la vuelta al mundo entero y volver en el tiempo, para detenerlo, para devolverte a donde siempre fuiste y vas a ser vos.
Sólo ese momento para ver que así llevan la vida quienes desarrollan la alucinante capacidad de ser vencedores seriales de toda teoría de la ciencia, y que deambulan por ahí con total impunidad, guardando un cachito de mística en su simpleza, como grandes creadores de micro-historias nostálgicas o como verdaderos héroes anónimos de recuerdos personales, sin ni siquiera enterarse que en un instante supieron hacerte creer en lo imposible.
Supieron hacer caber en esa momentánea reaparición mucho más de lo que te hubieses imaginado que se podía.
Esa simpleza mística es la increíble, extraña y alucinante capacidad de esa privilegiada elite de gente que te enseña a sentir de golpe y que como hologramas tan perfectos, les pasan el trapo a los ya insuficientes cinco sentidos, porque supieron regalarte tiempo y supieron aislarte del espacio, aquellos que supieron todo eso como sólo ellos saben, aunque ignorándolo eternamente y sin haberlo buscado, desde donde quiera que estén.