Entre los filtros a la realidad que encontramos para regalarnos esas imágenes como el pan de cada día, me encontré un cigarro encendido en rewind.
No se si el efecto de lo quemado y las cenizas volviendo a su forma original fueron exactamente lo que me llevó a maquinar.
No sería yo si no repensara las cosas mil veces y por un segundo dejé que mi mente divague sobre lo fácil que sería todo con una función de celular, un botón, un rebobinar. Y que el cigarro no sea cenizas, sino de nuevo inanimado papel, y el humo amablemente desaloje los pulmones casi casi como arrepentido.
En las películas cuando algo malo pasa o cuando alguien se muere pasan todo para atrás, entiendo para jugar con nuestro inconsciente, porque en lo profundo sabemos ahora y desde siempre que por más que queramos, nada vuelve a su lugar después de haberlo corrido de su origen.
Porque lo primero que pensamos cuando algo no sale bien es en volver el tiempo atrás.
Entiendo nostálgico al inocente Rewind que, un poco juguetón y con un tanto de malicia, nos deja hacernos los engañados entre lo que era antes y lo que es ahora, y porqué no también soñar con que por algún ratito todo va a volver a estar en su lugar(pero cómo desespera lo imposible).