Responsabilidad

Una mañana distinta te despertás pensando que quizás esa persona a la que culpás por tu dolor y que esperas que venga a sanártelo, no tiene nada que ver con vos. Y ni siquiera sabe del mal que te hizo. Y está todo en tu cabeza. Y ahí queda en vos salir adelante. No derivar culpas, hacerte responsable por esperar más de lo que se te prometió. Una vez que sabés que fuiste vos el del error, tu vida se vuelve un cachito más liviana, todo se colorea un toque, sentir se te vuelve más fácil y aprendés a andar tranquilo cuando se dejan de pelear en las oficinas internas de tu cabeza, si descubriste que no tenías nada que perdonarle a nadie y no tenías que estar esperando que viniera nadie a pedirte perdón.