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Qué traidor el lenguaje,
que así como libera
también encierra
Para dar un marco,
a todo lo que alcanza
Porque sí.

Qué cararrota es
Si nos condiciona,
A nombrar todo si
No alcanzan las palabras,
Y movemos las manos,
Si queremos abrazar las páginas, 
Si no se puede así nomás.

El lenguaje,
es verdugo de lo eterno,
que con finitas palabras, 
Igual nos vende sus chamuyos
Del clásico sin fronteras

Carcelero de libertad
Que amablemente obliga
A limitar lo que se siente
en tan precarios firuletes
Si lo que no nombra, no existe

¿Qué si estos versos me dejan
En tan escuetas letras
Con su pronunciación tan graciosa
Y en ridículamente estructurados renglones
Plasmar sólo una parte
De lo que se me sale
Por todos los poros?

Qué desvergonzado es
Como un engranaje
Que a la larga te hace entender
Que sólo podés decir lo inventado
Expresarlo en sus términos
Y sólo con su lógica
Que no termina de alcanzar

El lenguaje que estudiamos
Que es como tu único amor
Si lo necesitás,
Se sabe lindo
El egoísta monopólico del decir

Decime vos,
¿Qué hacés si tu amor
Si tu único amor
Es en verdad
tu único opresor?