Sentir

El otro día estaba con mis amigos hablando sobre la fidelidad, y era raro porque todos coincidían en que no existe tal cosa.
En ese momento me dí cuenta que, desde donde yo lo veo, no es real a fidelidad esa, la que nos dicen en las novelas que es para no lastimar al otro.
Yo no quería serte fiel, porque no eramos nada, yo te era fiel y ya.
Amaba que me escribieses. A toda hora, para pedirme cualquier cosa. Estaba dispuesta a dejar todo por tus charlas. ¿Sabés? Todo. Y no quiero sonar agrandada pero te juro que me hablaban más personas. Y yo si me hablabas vos no las notaba. Cuando vos desaparecías me daba cuenta que resignaba todo.
¿Sabés qué es lo más loco? Que si caía tu mensaje yo no tardaba en contestar para hacerme la interesante, yo tardaba porque sabía que si la alargaba lo suficiente, quizás me hacía la dormida a la noche, y al otro día podía seguirte charlando, pero no muy temprano para que no creyeras que había amanecido pensando en vos, o que había soñado que me mandabas un "te dormiste?". Pero tampoco muy tarde, no. Porque era imprescindible que sintieras todo el interés que pudieras sentir, de parte alguien que no sabía nada sobre cómo era eso, y no lo quería hacer, sino que lo hacía y ya.