Extrañé te lo juro. Muchas tardes extrañé. Muchas noches extrañé. Algunas mañanas también y después me acostumbré.
Pasaron cientos de días desde la última vez que te hablé, muchos menos desde la última que te pensé. Sin embargo están de vacaciones en las oficinas generadoras de crisis en mi cerebro, porque todo se reveló con la claridad que viene después de una bomba de humo.
No puedo negar que en las de la ansiedad están trabajando a toda máquina, porque lo que no está claro todavía, es si realmente te extrañé a vos alguna vez, o si lo que extrañé era eso que me hubiese gustado tanto que fueras(pero que no fuiste jamás).