Bla bla bla - Guasones

Salí de una jornada de lo más larga en la facultad. “Una de las últimas”, me dije. “Disfrutalo, boluda”. 
Me buscó mamá, “qué tan efímeras muestras de cariño recibimos sin saber” pensé, cuando al llegar ví que cocinó aunque lo detesta tanto o más que yo a lavar los platos.
Recordé que más temprano había recibido un mensaje: “soñé con mi ex” decía y seguía “me seguirá queriendo?”, se acongojaba la persona que me lo mandaba. “Pensará en mí?”.
Cuando terminé la cena, me vine a mi cuarto y me dispuse a poner música tranquila. 
Hoy, a eso de las 17hs y en plena cursada, había agregado “Bla bla bla” a mi precaria y bastante opinable lista “Cantalo” de Spotify. 
Entonces desde mi cama, ajena a las efímeras muestras de afecto genuino, a los mensajes de egocentrismo exacerbado por algún ex no olvidado, y a todo agotamiento académico, puse play.

“Yo pensaba que de ella 
Me había olvidado.
Acá me ves, buscándola una vez más” 

Arrancó. 
Siempre creí que las cosas se quedan en la cabeza más de lo que podemos controlar. 

Estamos todos en condiciones de afirmar que el único viaje que vale la pena es ese que te traslada en el tiempo y espacio, al compás de algunas pocas notas?