Instagram. Twitter. Facebook. Snapchat. Hace diez minutos estoy sentada en un banco mientras mi vieja hace la fila. Soy de espalda débil, me digo. Pobre vieja, pienso. Instagram, inicio, explorar, mis fotos, historias. Twitter. Facebook. Snapchat. Abro la cámara frontal, sale fotito? No, pongo la trasera y enfoco.
Me está molestando la gente que está en el medio de mi foto, no puedo mirar lo que vine a visitar cuando calculo el encuadre de las figuras que me salen a través de la pantalla. A través de la pantalla lo vine a ver? Me están tapando las atracciones en un plano que cabe en mi mano y entonces miro mejor. Miro por fuera.
Veo familias enteras en absoluto silencio, cargando sus dispositivos, desde nenes de 3 años, pasando por adultos que, como yo, quieren que les quepa todo en una mano, hasta los más viejos jugando al CandyCrush (todavía la gente juega a eso?).
No están mirando nada. Avanza la fila y no avanzan, ni lo notan. Vaya uno a saber cuándo fue la última vez que pasaron un día sin mirar la realidad por una cámara. O si se acuerdan de la inmensidad de explorar con la mirada, y que no hay modo que un paisaje quepa en algo que entra en una mano. Cuándo fue la última vez que vieron los colores con la intensidad del ojo y no del pixel de la pantalla. Vaya uno a saber cuándo fue la última vez que lo panorámico fue el vistazo y no la foto. O si todavía hay lugares que les quitan el aliento y no la batería del teléfono. Silencios y espacios que no quieren llenar. Cuándo fue la última vez que dieron un beso antes que escribirlo y mandarlo. Cuándo fue que se rebuscaron para entretener a los más chicos y cuando fue la última vez que escucharon una historia de sus viejos. Y otra vez, no están mirando.
No me ven a mí tampoco, que ahora tengo cara deimbécil pero sigo con el celular en la mano, como queriendo hacer todavía una foto, mientras que ellos me molestan por no correrse y no mirar. Guardé mi teléfono y me incorporé en la fila para cambiar lugares con mamá y aproveché para contarle esto. “Ellos no extrañan lo que no conocen” me respondió naturalmente y se fue a sentar.