Eje

Cuando andamos ocupados las cosas duelen menos. Será que cuando los quehaceres alternativos son el centro, el eje se nos corre y la aguja queda media desorientada.
Quizás algunas veces me cuesta más pasar estos días por alto. Que hoy me digan que es el día donde tengo que hablarle a mi papá y decirle cuánto lo amo, me está afectando desde otro costado.
Cuando me siento a organizar mi (definitivamente pasible de ser ordenado) presente, el pasado automáticamente desaparece.
Por primera vez, es la ausencia de dolor la que me sorprende.
Igual me agarró desprevenida. Será por eso que arranqué para otro lado.