Desdrama

Estaba hablando con una amiga y un aire de superación exagerado corría por mis palabras: “Pensar que no me hablaba tres días y ya le había dedicado cinco escritos”, me reí de mí con ella.
Esa frase la repetí varias veces los días que siguieron al encuentro. Y por ahí se me prendió la lamparita. 
Seguramente me quedó resonando porque si leemos la letra chica, esa frase se reflejó en todo. De repente fui capaz de reconocer una situación y entender que hay opciones y que elegir que no duela nada y que nada me alborote, asomaba como una.
Quizás ahora camino despacito y me dedico a punguearle a mis días algún puñado de afecto en la porción que más me plazca.
Quizás al alzar la vista después de haber agachado la cabeza, se aprecia mejor lo magnífico que puede ser todo.
No dejar de ver, ni maximizar, ni minimizar.
Elegir, optar, amar la calma. Desdramaticé.