Moco e’ pavo

Iba en el auto volviendo de una tarde magnífica de mucha risa con amigas, y charlando de la vida y de amores me detuve en seco. Estaba a punto de volver diez casilleros para atrás. 
Estuve muy cerca de hacer referencia al amor, y algo en mi inconsciente no me lo permitió. 
En el momento lo naturalicé, lo más normal es que no se digan cosas sin pensar.
Después el amargor que silenció mi garganta se abrazó a mi cerebro. 
Si una parte de tu cuerpo físicamente te advierte que no menciones a alguien más, es la más clara alerta de autoprotección. El emparchado funcionó, las barreras están bajas, las defensas fuertes. Todo marcha como querías. Todo bajo control. 
Cuando aprendés que el amor no es ningún moco ‘e pavo achinas los ojos y lo mirás medio de coté si se acerca. 

Las marcas que algunas personas dejan, a veces son tan profundas que es mejor subir el volumen al cuerpo y poner en silencio al corazón (o podría ser fatal).