Omnipresencia

Una canción de pronto es el detonante. Lo sabés, porque siempre estás buscando sentirte parte o ponerte en el lugar del cantante de turno. Dramática por naturaleza, desde chica actuás las canciones y practicás cada vez para que parezca más real. Lagrimitas y todo.
Y de pronto es el detonante. Mirás alrededor pero ya no tenés razones para actuarla. “So in love” dice el colorado, “so in love”. Pero vos no. La mirada introspectiva es esta vez, esa amiga que te dice la verdad de un sartenazo. Y está bien.
El detonante, porque sabés que no hay nada más lejano a tu realidad que el estado de enamoramiento. Te miraste por todos lados, te amigaste con tu pasado al que no guardás ya rencor, y una canción, después de años, te hizo tener ganas de lo que vendrá.