Suerte

Yo no se bien como describir lo que sentí hoy. Casi exactamente siete minutos y una revisión de porqué a mí. 
Tuve suerte, que alguna vez otros no la tuvieran, y que ellos sean mis bisabuelos y que hayan venido hasta acá. Tuve la suerte que de esos dos lituanos naciera mi abuela, con mas libertades que ninguna mujer de su época, a quien su papá le dijo "elegilo vos a tu marido, si sos vos la que se va a casar con él", y lo eligió y lo plantaba, lo ponía a prueba, lo veía en los bailes con su amiga Mercedes y así como se enamoró, se casó. Tan grande fue su amor que tuvieron dos hijos en cuanto quisieron y yo tuve suerte de que ella no la haya tenido, y no haya parido las dos nenas, ni una sola, solo los dos varoncitos (mi tío y mi papá). 
También tuve suerte que aquella señora en la provincia de La Rioja tuviera tantos hijos que empezaran a viajar. El último de trece crías se vino a Buenos Aires también, al por aquél entonces ínfimo pueblo de Verónica y tuve suerte que se topara con las Pérez y que medio vago como era, le pusiera el anillo a mi abuela, que no tuvo tanta suerte y que no la dejaron estudiar. Esa mala suerte que ella tuvo, porque su papá no quería que las nenas estudien, hizo que, entre los dos, vendieran hasta lo que no tenían para que sus hijos sí pudieran hacerlo. Y entonces mandaron a los tres pichones a La Plata, a estudiar y cumplir sus sueños.
Entonces la economía no ayudó a mi mamá, quien sin tanta suerte se balanceó entre dos y tres trabajos durante casi diez años, para poder ser abogada. Tuve la suerte que ella no haya tenido suerte con el peruano, que la invitó a vivir a Perú, y que ella saliera corriendo de esa sociedad. También tuve la suerte, que cuando ella se dió cuenta que no quería más relaciones cargadas de mala onda se diera su tiempo de esperar, y entonces que mi viejo haya conocido a su amigo, y que ella conociera a su amiga. 
Tuve la suerte que mi mamá haya creído que la cita era para ella con el amigo de mi papá y que su personalidad la hiciera hablarle más a mi papá que a su supuesta cita. Y que mi papá se haya enamorado perdidamente de ella tanto que a los pocos meses de conocerse quisieran compartir la vida juntos. Acá maktub o destino, un accidente nos deja sin papá, pero nunca solas. Tuve la suerte que mi familia siempre apoyara a mi mamá, para que no haya vacíos, y que todos hayan tenido la mala suerte de tener que hacer todo ese esfuerzo extra para pagarnos educación, y bancarnos la facultad mientras teníamos solo trabajos part-time para ganar experiencia. 
Con lo poco que nos quedó de semejante falta, viajamos y yo aprendí inglés. Y tuve la suerte de tener esa mala suerte porque por ese viaje me contrataron en mi actual empleo y hoy, a mis 25 años de edad recién cumplidos, tengo mi primer sueldo como profesional.