Está bien no estar bien.
No responder a todo lo que nos exige el entorno. No encontrar explicación. Buscarla, como enfermos. Algo que nos indique por qué hoy estamos al revés. Por qué hoy todo pareciera molestar.
Me parece que está bien tener mis días.
Me parece que no es natural compartir un mismo ambiente más de 24 horas, me parece que estamos todos dándolo todo y me parece que estoy purgando más de lo que estoy siendo capaz de entender.
Algo que nos indique por qué hoy estamos al revés.
Entiendo el quilombo al que me enfrento y la depuración zarpada que ahora estoy forzada a hacer por mandato de los astros, o divino, o de lo que sea.
Mi cuerpo convulsiona noche por medio y me arranca con lágrimas cosas que hace un tiempo no me hubiese animado a soltar.
No encontrar explicación.
Está bien no estar bien, si ni siquiera sabemos lo que nos depara el futuro.
No sabemos qué va a pasar. No sabemos si vamos a estar vivos y aprendemos a vivir con eso.
Y emprendemos cosas nuevas. Y estoy aprendiendo alemán. Y mi hermana toca el ukelele ahora.
Me invade el miedo, contagiarme y contagiar. Me invade inquietud, estoy incómoda en el mundo que me rodea. Siento que sobro en el aire y que sobro en el espacio y el tiempo que habito.
Buscarla, como enfermos.
La incomodidad se hace espesa algunos días y daría todo por dejar todo al carajo y renunciar al HomeOffice que viene de la mano de exigencias que muchas veces no estoy dispuesta a responder.
Algunos días te olvidás que hay miles de personas quedándose sin familiares, todos los días.
Que nos dirigen imbéciles y que otro séquito superior a ellos los legitima y les festeja sus tweets. Sus tweets.
Miro por la pantalla y encuentro las caras de los que amo una vez más. Y en el momento estoy feliz pero después, durante el día, la energía que use para caretear despreocupación no me rinde, y me siento con congoja, podría llorar por el sonido de un alfiler. Me asusto, me enojo, me entristezco.
¿Es eso?
Buscarla, como enfermos.
Quiero escuchar música al palo, pero no se cuál. Voy probando. Nada de eso me gusta. No me convence, no acompaña cómo me siento. Y quiero comer, pero no se qué quiero comer. Algo distinto. ¿A qué? ¿En dónde? En una cervecería, con mis amigos. O con un novio. Podría tener un novio, que me abrace fuerte ahora, que no me suelte hasta que no me sienta mejor. Podría alguien quererme de verdad. ¿Podría alguien quererme de verdad?
No encontrar explicación.
Está bien no estar bien. No querer entrenar, sentirme gorda, me falta el aire ¿Será COVID? Es gordura. ¿Por qué me agito? ¿Está mal que me preocupe eso?
Me están gritando en las redes que es gordofobia. Que soy una hija de puta por pensar así. Hija de puta. Forra. Por preocuparme ahora y sentirme descuidada.
Pero yo corro por terapia aseguro y me lo digo a mi porque no tuve nunca los huevos para pelearme en internet con nadie. Ni en persona tampoco. Igual alguien lo dice. Pero es un cheto. Ni lo leas. Vos no podes querer mantenerte. No pretendas NADA. Y mas te vale que hagas algo.
No responder a todo lo que nos exige el entorno.
Ayer lloré cinco veces. Y me deje a mí misma escabiar. Y entonces algo oprime mi pecho, y me gustaría que nada de esto esté pasando porque ¿qué carajos? ¿pandemia? lo estudié en geografía en segundo del secundario.
Pandemia: cuando la enfermedad atraviesa países.
A mí me atravesó la pandemia.